París fue el escenario perfecto para la historia de amor de Karina y Elio. Una ceremonia íntima junto al Sena, con la Torre Eiffel como testigo silencioso. Cada rincón de la ciudad se convirtió en un marco natural para sus fotografías, desde los puentes históricos hasta los jardines secretos. Una celebración que demostró que el amor no necesita grandes multitudes, solo dos corazones que laten al unísono.





